VERSIÓN PARA IMPRIMIR
La Historia del
diario de William Bray
Por
DAVID BLOCK
Durante el curso de mi reciente viaje a Inglaterra, tuve el placer de compartir
por varios días con un equipo de producción de MLB.com, que estaba allá filmando
escenas para un documental sobre los orígenes del béisbol. Yo fungía como el
historiador no oficial del proyecto, viajando por el sur de Inglaterra con los
documentalistas mientras filmaban escenas de varios juegos antiguos de bat y
pelota que forman parte del árbol genealógico del béisbol.
Una mañana, mientras salíamos de una villa en Kent –donde la noche previa,
habíamos obtenido imágenes de un juego de “bat and trap”- repentinamente nos
estrellamos con un auto estacionado. Nuestro conductor, un americano, no se
había acostumbrado aun, a conducir del lado opuesto del camino. Afortunadamente,
nadie resultó lastimado, pero nuestra van que era alquilada debía ser reemplazada,
además de que
había trámites de aseguranza que debían ser resueltos.
Dado que estas tareas necesitaban que dos de las personas de MLB.com se
quedaran, uno de ellos sería la productora Sam Marchiano, yo fui asignado a ser el
productor sustituto y el entrevistador. Nuestro camarógrafo y sonidista viajaban
en un auto separado, por lo que pudimos proseguir hasta nuestra siguiente
parada, una escuela de niñas en el poblado de Horsham en Sussex. Nuestra misión
ahí, sería obtener imágenes de un juego de "rounders", y realizar entrevistas
con los jugadores, directivos de la escuela, y el director de la Nacional
Rounders Association (Asociación Nacional de Rounders).
Mientras hacía mi debut como director de documentales, tuvimos otro imprevisto.
Un segundo equipo de filmación –enviado por los noticieros de la BBC- apareció
en la escuela. Al parecer, la cadena había recibido información de que los
documentalistas de MLB recorrían la campiña inglesa buscando los orígenes del
béisbol, y determinaron que era un evento de noticia. Por lo que el equipo de la
BBC comenzó a filmar a nuestro equipo de MLB que, a su vez, filmaba el juego de
rounders. El reportero de la BBC realizó entrevistas conmigo, así como con el
directivo del rounders, y con algunas otras personas en el lugar.
Esa misma noche, la historia del proyecto de documental de MLB.com apareció en
el noticiero de South BBC a las 6 de la tarde. Incluyó fragmentos de sus
entrevistas con nosotros y reportó, entre otras cosas, que la escritora Jane
Austen usó la palabra baseball en su novela Northanger Abbey, que se escribió en
1798. En el momento en que la BBC transmitía nuestra historia, los miembros del
equipo que se habían quedado en Kent, consiguieron una van de repuesto y nos
alcanzaron en Horsham. Mientras conducíamos para cubrir un juego de béisbol de
Ligas Pequeñas (¡sí, el béisbol Americano aun vive en Sussex!), sonó el teléfono
celular de Sam Marchiano. Era la BBC. Al parecer, inmediatamente después de que
transmitieron nuestra historia, habían recibido una llamada telefónica. Una dama
del poblado cercano de Surrey había marcado a sus estudios para reportar que
tenía una referencia mucho más antigua aun, que la de Jane Austen de 1798. Dijo
que tenía en su poder un viejo diario escrito por un joven de nombre William
Bray, en el cual durante el año de 1755, escribió haber jugado béisbol.
Naturalmente, todos estábamos emocionados por la noticia, ya que las referencias
al béisbol en el siglo 18 son excesivamente raras, además de que para el equipo
de filmación de MLB.com ser el catalizador de tal descubrimiento sería un
impacto inesperado. Inmediatamente nos comunicamos con la señora, cuyo nombre es
Tricia St. John Barry y acordamos visitar su casa a la mañana siguiente.
Su casa resultó ser del siglo 16 en un camino rural en la frontera de Surrey y
Sussex. A las 11 de la mañana, llegamos a su casa. Nuestro equipo consistía,
además de mí, de cuatro miembros del equipo de filmación de MLB.com, el colega
de SABR (Society for American Baseball Research) Larry McCray, y John Price,
directivo de la asociación de “stool-ball”, quien era nuestro anfitrión en
Horsham.
Tricia nos abrió la puerta, pero en lugar de darnos la sonrisa de bienvenida que
esperabamos se encontraba en un estado de grave agitación. ¡Estaba
mortificada! ¡No había podido encontrar el diario! Había estado en una
bolsa Marks & Spencer a un lado de su gabinete de archivos. Estaba segura de
ello pero, simplemente, no estaba allí. Buscó por toda la casa durante la mañana
sin tener éxito.
Con ver su vieja casa, uno podía darse cuenta de que era fácil perder algo por
ahí. Era un desorden; sus pequeñas habitaciones llenas de pilas de libros y
papeles. Tricia es una dama encantadora, pero bastante desorganizada, y resultó
que no había visto el diario desde hacía varios años. Lo había adquirido hacía 20
años y lo estaba transcribiendo, aunque muy lentamente. Hizo fotocopias de todo
el diario, pero ella creía que las copias estaban en la misma bolsa que el
propio diario. Sin embargo, no tenía dudas sobre la referencia del béisbol. Notó
dicha referencia hace aproximadamente 15 años y, sabiendo que era un juego
americano, llevó el diario para mostrárselo a algunos vecinos americanos que
tenía.
Entonces, ahí estábamos. Con una gran historia, pero sin diario. Tricia puede
ser un poco excéntrica, pero no había razón alguna para cuestionar su
credibilidad, y estábamos todos convencidos de que el diario estaba sepultado en
algún lugar de la casa. El equipo de MLB.com decidió grabar una entrevista, y
filmar escenas de la casa y el jardín. Confiábamos en que solo era cuestión de
tiempo para que el diario apareciera.
Poco tiempo después de que el equipo de MLB.com regresara a Nueva York, continué
mis vacaciones familiares en Inglaterra, esperando que Tricia encontraría el
diario perdido antes de que yo regresara a los Estados Unidos. Cerca de una
semana después, mientras paseaba por Northumberland, recibí un email de Tricia.:
“¡Eureka! ¡Lo encontré!” Era una gran noticia. Llamé a
Sam Marchiano en Nueva York para informarle, y me dijo que trataría de
conseguirme un camarógrafo independiente para acompañarme y filmar el preciado
documento.
Al día siguiente, llamé a Tricia para decirle que había recibido el mensaje y
acordar una visita a su casa. En el curso de la conversación surgió un pequeño
detalle. Tricia no había encontrado el diario en sí, sino las fotocopias.
Cierto, eso era mejor que nada, pero tuve que morderme la lengua para no mostrar
mi decepción. Me consolé sabiendo que, al menos, podría llevar a casa una copia
de la referencia de 1755; esto era, en caso de que al llegar a la casa de Tricia, no hubieran desaparecido también las fotocopias.
Dos días después, en una biblioteca en Cornwall, tuve oportunidad de revisar mi
correo electrónico. Tenía un nuevo mensaje de Tricia: “¡Eureka, otra vez!
Ahora sí lo encontré.” Y realmente lo había encontrado.
Cinco días después, en mi ultimo día en el Reino Unido, mi esposa Barbara
y yo regresamos a la casa de Tricia con un camarógrafo contratado por Sam
Marchiano. También estaban John Price de la asociación de “stool-ball”, el equipo
de la BBC otra vez (esta vez, ellos habían tenido una parte de responsabilidad
en el descubrimiento), y Julian Pooley, un archivista e historiador de Surrey,
quien es un experto en la vida de William Bray, el autor del diario.
Como suele suceder, William Bray fue una notable personalidad histórica de su
tiempo, un prominente abogado y anticuario del siglo 18, que escribió una
historia de Surrey de tres volúmenes, que sigue siendo el trabajo más respetable
en la materia. Más importante aun, Bray tenía un gran rango de intereses que
iban desde la ciencia, la política, la literatura, las artes y una viva
curiosidad en todas las innovaciones de la época. Y escribió detalladamente
sobre ellas en los diarios y trabajos que mantuvo. Vivió hasta los 96 años, y
sus diarios abarcan casi la mayor parte de su vida adulta. La mayor parte de
ellos, comenzando en 1756, cuando cumplió 20 años, estan resguardados en el
Centro Histórico de Surrey, y han sido estudiados extensivamente por sus
inusuales apuntes sobre el acontecer de aquella época.
En algún punto del pasado, un volumen de los diarios de William Bray, el que iba
de 1754 a 1755, fue separado del resto. Hasta hace poco, su existencia era
desconocida para los estudiosos. Resurgió hace 20 años, cuando una vecina de Tricia, sabiendo que ella gustaba de las “cosas viejas”, la llamó para saber si
estaba interesada en un montón de papeles viejos. Parecía que el ex-esposo ya
fallecido de esta vecina, que había trabajado en el patrimonio de Bray, había
colocado una pila de documentos antiguos en su propiedad. La vecina amenazaba
con quemarlos, a menos que Tricia los quisiera. El diario de William Bray estaba
entre este material, y Tricia inmediatamente lo identificó como un tesoro. Le ha
tomado un poco de tiempo hacerle saber al resto del mundo su existencia.
En cuanto al tema del beisbol, William Bray no revela nada sobre cómo el juego
se practicaba, solo que lo jugó y con quién lo jugó. Su apunte del día 31 de
Marzo de 1755, Lunes de Pascua, narra lo siguiente:
“Fuimos a la iglesia Stoke esta mañana.
Después de cenar fuimos a la casa de la señorita Seale a jugar Base Ball con
ella, con las 3 señoritas Whiteheads, con la señorita Billinghurst, con la
señorita Molly Fluttor, el señor Chandler, el sr. Ford, H. Parsons y Jolly.
Bebimos té y estuvimos hasta las 8.”
A
pesar de su brevedad, esta referencia temprana nos ofrece algunos fragmentos de
información que ayudan a aumentar nuestro entendimiento del béisbol en su
infancia:
-
William
Bray tenía 18 o 19 años al momento de escribir lo anterior (su año de nacimiento,
1736, es conocido, pero no la fecha exacta de su nacimiento). De otros apuntes
en sus diarios, sabemos que los acompañantes que nombra como participantes en
este juego de béisbol eran todos jóvenes adultos, como él, indicando que el
béisbol no era simplemente un pasatiempo para niños en los 1750’s.
-
Claramente, esta reunión beisbolera incluía muchachas y muchachos, confirmando
lo sugerido por otras fuentes de que el juego, en sus años más tempranos, era
jugado por ambos sexos.
-
En este
momento, el béisbol era más un fenómeno social, que uno deportivo. Los diarios
de William Bray de estos años sugieren que interactuaban con un círculo de
amigos y conocidos, hombres y mujeres, contándose alrededor de 20. Se reunían
en diferentes fincas y casas para distintas actividades: jugar a las cartas,
bailar, jugar bolos, y cosas por el estilo. El béisbol parece haber sido uno
de estos pasatiempos, algo que era jugado como entretenimiento social, más que
una competición seria.
Me considero muy afortunado de haberme encontrado en medio de este nuevo y
temprano descubrimiento beisbolero. Curiosamente, antes en el mismo viaje a Gran
Bretaña, mientras investigaba en la Biblioteca Británica, encontré otra
referencia al béisbol de 1755. Ésta aparecía en un libro titulado The Card
(La Carta), publicado en Londres por John Newberry, el pionero en publicaciones
infantiles. Newberry también escribió y publicó A Little Pretty Pocket-Book,
la obra de 1744 que contiene la referencia más temprana hasta hoy conocida
del béisbol. El verdadero autor de este libro de 1755, The Card, no era
Newberry, sino John Kidgell, un hombre de iglesia de baja reputación y rodeado
de escándalos, que eventualmente tuvo que huir de Gran Bretaña para evitar el
arresto. El libro es sarcástico, y una no muy cómica sátira dirigida a otro
colega escritor, y podría ser completamente olvidable a no ser por su mención del
béisbol:
“la parte joven de la familia… se retiró a un interrumpido partido de Base-Ball,
(un juego infante que, mientras avanza a sus 10 años, mejora hasta ser el
Fives y al
llegar a su estado de Hombría, es llamado Tennis”..
Una lectura literal de este pasaje nos sugeriría que Kidgell consideraba al
béisbol como una actividad muy rudimentaria al ser comparada con
pasatiempos “más sofisticados” como el fives o el tenis. Aun así, dado que casi cada
oración en The Card está escrita de manera sarcástica, es posible que la
intención original del autor era mofarse de la elección de esta familia de jugar
al béisbol valiéndose de exagerar la simplicidad del juego.
Un aspecto curioso de la presencia de la palabra “Base-Ball” en The Card
es que no había sido detectada antes. A diferencia del diario de William Bray,
que fue escrito a mano, The Card es un libro publicado que sobrevive, en
su edición original, en más de 30 bibliotecas en Estados Unidos. Y una
reproducción facsímil, publicada en 1974, ¡existe en más de 100 bibliotecas! Sin
duda, esta referencia particular de béisbol temprano había estado escondida
hasta ahora, aunque había estado escondida a simple vista.
Ya sea que usted considere al descubrimiento de referencias beisboleras de 1755
como de significativo valor histórico, o como simples datos para una trivia, su
rareza no puede ser rebatida. Se conocen menos de 10 menciones sobre béisbol del
siglo 18, y la mayor parte de ellas son de los últimos años de ese siglo. Que
dos descubrimientos de esas dimensiones hayan salido a la luz con 2 semanas de
diferencia es una extraordinaria coincidencia. Además de eso, estas 2
referencias posiblemente sean las dos más tempranas y tangibles menciones del
término “base ball” en existencia. Dos apariciones del término que son
frecuentemente citadas, como lo son A Little Pretty Pocket-Book de 1744,
y la carta de Lady Hervey de 1748, son en realidad, presunciones de que alguna
vez existieron.
Aunque A Little Pretty Pocket-Book se publicó por primera vez en 1744, no
se conocen ejemplares de aquella primera edición que hayan sobrevivido, así como
tampoco ningún ejemplar de las nueve primeras ediciones de esta obra. El
ejemplar más antiguo que se conoce pertenece a la décima edición, publicada en
1760 y del cual sobrevive tan solo un ejemplar, resguardado en la British
Library.
En el caso de la carta de Lady Hervey de 1748 que describe a la familia del
Príncipe de Gales jugando al béisbol, se conoce sólo porque su colección de
cartas fue publicada en forma de libro en 1821. Pero parece que la carta
original de Lady Hervey, escrita en 1748, no ha podido ser localizada.
Así que, si quiere poner sus ojos en evidencia original del término “baseball”
que haya sobrevivido desde mediados del siglo 18, haga una cita con Tricia para
ver el diario de William Bray o localice un ejemplar de The Card en
alguna biblioteca.
Mi odisea de cinco semanas en Gran Bretaña, culminó en aquél día maravilloso en
casa de Tricia. Filmamos nuevas escenas de su casa, muchas tomas del diario
original de William Bray e, incluso, fuimos a filmar el lugar donde el diario
fue originalmente encontrado hace 20 años por la vecina de Tricia. Después de
entrevistar a Tricia y Julian Pooley, el experto en William Bray, cambiamos
roles y ahora yo fui el entrevistado, con mi esposa Barbara, siempre una buena
cómplice, aceptando a hacerme algunas preguntas. Con algo de suerte, algo del
material que filmamos aquél día sobrevivirá la sala de edición y llegará hasta
el documental de MLB.com, que será lanzado este otoño.
Cuando vas a Gran Bretaña y empiezas a husmear por ahí, nunca sabes lo que te
puedas encontrar.
David Block
16 de Julio de 2007.
Esta historia fue publicada en inglés en la
edición de Otoño de la revista de investigación histórica "Base Ball: A Journal
of the Early Game" que edita John Thorn y publica la editorial McFarland en los
Estados Unidos. Agradezco sinceramente a
David Block la gentileza de permitirme traducir y publicar la
historia de sus hallazgos recientes que, de su propia autoría, me hizo llegar
hace unos meses, previo a su publicación.
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David Block
es uno de los más reconocidos expertos en los Orígenes del
Beisbol. Miembro de la SABR (Society for American Baseball
Research), publicó en 2005 el libro "Baseball before we Knew
It: A search for the roots of the game" que se convirtió en
un clásico sobre la historia temprana del juego, ganando
diversos premios como la "Seymour Medal" que otorga SABR y
el "NASSH Book Award" de la North American Society for Sport
History, como mejor libro de historia deportiva. Block sigue
haciendo investigación en publicaciones antiguas buscando
referencias tempranas al juego. |