El Olympic Ball
Club de Philadelphia y el Origen del Beisbol
Por
JOHN THORN

Los
miembros del club Olympic de Philadelphia posan
frente a su clubhouse en 1860. |
La oferta en subasta de la “Constitución
del Olympic Ball Club de Philadelphia” de 1838 es un gran evento
para coleccionistas, historiadores, y cualquiera que alguna vez
se haya preguntado cómo inició el béisbol. Como objeto es
singular, ya que no se sabe de la existencia de ningún otro
ejemplar de la primera Constitución del Olympic. Aun las
ediciones posteriores, incluyendo el volumen de 1866, que ha
llegado a nosotros solo de manera parcial, citado en un artículo
periodístico de 1908, se han perdido.
Como documento, revela mucho entre líneas
acerca de cómo los hombres maduros racionalizaron el jugar un
juego de niños. Y a pesar de que no hay referencias a la palabra
“baseball” en ningún lado del pequeño libro de 17 páginas, abre
una ventana hacia una fase poco entendida del gran juego
americano.
Una fotocopia termográfica ya deteriorada
de este sobreviviente ha estado en mi posesión por 25 años, y
recientemente la compartí con la comunidad de investigación en
línea antes de que su legibilidad quedara impedida para siempre.
Pero la mía era la copia de una copia, y no sabía si el dueño
del original por aquel año de 1982 era un individuo o una
institución. Sigo sin saberlo, pero lo que sí se en este momento
es que el próximo dueño será alguien que lea estas palabras y
que será el máximo postor en la subasta de la Primavera de 2007
en Robert Edwards Auctions.
En el curso de la investigación para un
libro que está en progreso, tentativamente titulado Baseball in
the Garden of Eden, se me ocurrió que el desarrollo del béisbol
podría haber procedido de manera diferente en un número de
coyunturas críticas, y que lo habría hecho de tal manera que el
juego moderno podría no haber emulado al modelo de los Knickerbockers o juego de Nueva York. A lo largo del camino he
refinado mi pensamiento sobre personajes que antes eran tan
reverenciados como Abner Doubleday, Alexander Cartwright y
Albert Spalding, y he llegado a apreciar los logros apenas
recientemente apreciados de Daniel Lucius Adams, William R.
Wheaton y Louis Fenn Wadsworth. He reflexionado sobre las
contribuciones comparativas de 4 clubes de Nueva York: el Gotham,
tambén conocido como el Washington por su primicia entre los
clubes de pelota de Nueva York, el New York Base Ball Club, cuyo
membresía por algún tiempo en los 1830s y 40s coincidió con
aquella del Gotham. El Eagle, que se formó como un club de
pelota en 1840 pero que, como el Gotham no adoptó el béisbol por
varios años; y por supuesto el Knickerbockers, que ha recibido
excesivo crédito durante los últimos 100 años. Sin embargo,
ninguno de estos clubes fue, en mi punto de vista, el primer
club organizado de béisbol. Esa distinción le
pertenece al Philadelphia Olympics de 1833.
¿Se jugaba un juego
llamado “baseball” antes de eso? Sí. En Inglaterra
tenemos referencias tempranas de “baseball” en novelas de Jane
Austen (La Abadía de Northanger, escrita en 1798 pero publicada
luego de la muerte de la autora en 1817) y de Mary Russell
Mitford (Our Village, 1824), y un libro miniatura para niños de
John Newberry (Little Pretty Pocket Book, 1744)… pero estas
referencias son de juegos practicados por niños pequeños y
jóvenes mujeres, en una manera espontánea. Sobre la más antigua
referencia al béisbol en América, yo descubrí documentación para
la prohibición del juego bajo ese nombre en Pittsfield en 1791,
pero ese juego se practicaba de manera informal. Además, dos
clubes de los cuales no se refiere sus nombres se anuncian para
jugar un partido en Nueva York en 1823, pero no sabemos nada de
ellos, ni tampoco tenemos la certeza de que el juego se haya
realizado.
El juego de pelota del club Olympic en los
años 1830s lo han llamado town ball algunos autores últimamente,
pero no sabemos con seguridad cómo era llamado en esa época, con
la excepción de que el termino “jugar a la pelota” estaba en el
aire. Las referencias en algunos trabajos históricos al “Olympic
Town Ball Club” están equivocadas. Mientras que la Consitución
del Olympic de 1838 no nos da pistas de cómo jugaban al juego,
una buena aproximación puede encontrarse en el registro de un
juego pentagonal (cuatro bases más el home o zona de bateo)
llamado “Town Ball” en el volumen publicado en 1864 por Dick &
Fitzgerald de Nueva Cork, The American Boy’s Book of Sports and
Games:
“Este es el juego que en Inglaterra llaman
‘Rounders’ y es, indudablemente, el origen del popular juego de
Base-Ball… (Esta era la visión de Henry Chadwick en los 1860s y
ha prevalecido hasta años recientes, cuando el trabajo de David
Block, Larry McCray, el mío y el de otros investigadores nos ha
revelado que el término baseball es más antiguo que el rounders
y, por tanto, no es su sucesor.) El primer jugador que está
dentro (de la zona de bateo) toma un pequeño palo, y el lanzador
le sirve la bola. El bateador intenta golpear la bola. Si falla,
o roza la bola hacia atrás, o es atrapada por alguno de los
rivales, él es puesto out, y el siguiente jugador toma su lugar.
Si consigue batear la bola, suelta el bat y corre hacia la base
no. 1, mientras que los jugadores que están en el campo intentan
recoger la bola y golpear con ella al corredor antes de que
llegue al resguardo de la base… Tan pronto como el lanzador
inicia su movimiento para servir la bola, los corredores en
cualquier base pueden correr hacia la siguiente. El lanzador lo
sabe, y a veces hace fintas de lanzar la bola al bateador, pero
retiene la bola, para engañar al poco cuidadoso corredor, que
abandona la base; porque una vez que se deja una base no se
puede regresar, y se pone a riesgo de ser puesto out en el
camino.”
Tal como David Ball escribió en Diciembre
de 2006 en la lista de correos del comité del Siglo 19 de la
Society for American Baseball Research, “Esto (confusión sobre
los términos) apunta a lo que considero una falacia recurrente,
esto es, asumir que porque un juego es o no llamado base ball,
tiene que ser, o no, lo que llamaríamos base ball.”
Entonces, ¿qué es beisbol, y qué no? ¿Quién
inventó el béisbol en el sentido de un juego que en el presente
podamos reconocer?
Estoy convencido de que los juegos
infantiles en Inglaterra y en el oeste de Massachusetts son
beisbol, dado que incluyen un bat, una pelota que es pitcheada o
lanzada al bat; dos equipos alternándose en un inning; múltiples
bases de resguardo ya fueran bases, piedras o postes; y un
circuito redondo de la bases para anotar una carrera. Pero el
origen del juego de pelota practicado por hombres jóvenes en
equipos ya estructurados es por vez primera, una historia de
Philadelphia.
En 1905, como parte de una investigación
sobre los orígenes del béisbol hecha por la Comisión Mills, un
amigo de John Oliver, C.H. McDonald, registró las primeras
memorias de aquel anciano jugando pelota a la edad de 10 años en
Baltimore el año de 1825: “A mi pregunta sobre cuál era el
nombre de este juego de bases que él jugó, dijo recordar que era
conocido sólo como BASE BALL. Después aseguró que nunca vio a
hombres jugar pelota hasta que estuvo en Nueva York por unos
años.” Los hombres que Oliver vio jugando pelota en Nueva York
en los años posteriores a su arribo en 1835 probablemente hayan
sido los Gothams.
En Philadelphia la historia del beisbol se
remonta a los años 1820s también, pero aquí eran adultos quienes
practicaron el juego, aun antes de que la Constitución del
Olympic especificara que todos los miembros debían tener al
menos 22 años. Recientemente me topé con una provocativa mención
de juegos de pelota en la ciudad de Philadelphia en 1829. En “A
Word Fitly Spoken,” publicada en la revista The American Sunday
School Magazine en Enero de 1830, un escritor anónimo observa
que:
Hay, en la ciudad de Philadelphia, un asilo
para niños que son presentados por guardianes o vigilantes de
los pobres, como objetos de la caridad pública. Sin dejar de
admirar y aprobar la humanidad y sabiduría que los aleja de
tanto ejemplo e influencia maligna, y dado que la educación es
provechosa para todas las cosas, aun en este mundo, nuestro
objetivo presente es establecer un caso de mucho interés que
ocurrió recientemente.
Temprano
durante una tarde de Sabbath en el verano (de 1829), la matrona
del asilo se lastimó al encontrar a una compañía de 18 hombres,
(fabricantes de cuerdas), en un juego de pelota, en un terreno
cerca del edificio, y en vista de los niños. Conociendo el poder
de tal ejemplo, fue hacia ellos y les pidió que desistieran un
momento, pues deberían escuchar lo que ella tenía que decir…
Ella, entonces, les pidió que dejaran su deporte por un momento,
y que fueran con ella al asilo, asegurándoles que lo que iban a
ver era nuevo para ellos y tal vez interesante. Después de una
corta consulta, ellos determinaron seguirla, dejando sus
sombreros y abrigos detrás, todos la siguieron hasta la casa…
Después de
cenar, y de dar las gracias, los niños salieron en silencio al
patio que rodea el edificio. La matrona los alertó sobre su
conducta. “Ya saben, niños,” les dijo, “que éste es el Sabbath
sagrado de Dios. Si ustedes juegan a algo, o lo tocan, estarían
pecando. Ustedes no deben trabajar ni jugar, porque ofenderían a
Dios, que les ha ordenado a ustedes, a mí, y a todos que
RECUERDEN EL DÍA DEL SABBATH PARA MANTENERLO SAGRADO.” Les dio
esta solamente indicación en el más sencillo y afectuoso
lenguaje, maravillando a sus silenciosos visitantes. Los niños
salieron de una manera ordenada, y la matrona se dirigió
entonces a su clase adulta que recién se había puesto bajo su
tutela. Ella les dijo que estaba obligada con ellos por su
civilidad, que ellos habían visto algo de cómo debe procederse
en ese asilo, y que esperaba que les hubiera sido interesante,
que estaría feliz de verlos por allí en cualquier momento, pero
especialmente en el Sabbath, cuando siempre verían lo mismo,
esfuerzos similares para educar a los niños en el conocimiento y
el temor a Dios, así como en la obediencia de su ley sagrada.
Ellos regresaron al campo, tomaron sus sombreros y abrigos, y de
la manera más ordenada, regresaron a sus casas.
El
siguiente Sabbath, cada uno de los 18 hombres vinieron al asilo,
decentemente vestidos y bien portados, obrservaron todo el curso
de ejercicios. Uno de ellos estaba considerablemente avanzado
(entre 45 y 55 años de edad) y el más joven tenía alrededor de
17; y muchos de ellos pagaron una tercera visita. Tan efectiva
fue la afectuosa y seria conducta de esta matrona, que se
aseguró el respeto y la confianza de esta compañía de
transgresores.
Lo que me convence de que esta historia
dulce tiene una base de verdad es la especificidad de los
hombres identificados como fabricantes de cuerdas y el hecho de
que el Asilo de Huérfanos aun se mantiene, en las calles de
North 18th y Race Street. Mi creencia es que las leyes azules y
el ánimo que el juego inspiraba en la sociedad religiosa de
Philadelphia habría convencido a estos fabricantes de cuerdas,
no a un despertar religioso, sino a cruzar el río a Nueva Jersey
para poder jugar.
Sabemos del libro Book of American Pastimes
(1866) de Charles A. Peverelly de algunos otros jóvenes de
Philadelphia que tomaban el barco para cruzar el Delaware para
jugar pelota en un campo abierto en la calle de Market Street en
Camden, Nueva Jersey. La localización del campo del club
Olympics podría ser hoy identificada, como la del campo de
pelota del asilo, en Market Street número 422, el lugar de la
Iglesia Episcopal de St. Paul, que aun se mantiene en el lugar
donde su piedra angular fue puesta en 1834. (¿Quién pondrá una
placa en honor al club Olympic aquí?). Este hecho llevó a los
peloteros un poco más hacia el norte en Market Street, donde
continuaron jugando hasta 1857, cuando regresaron al punto
inicial de Philadelphia. (Derivo la localización precisa del
campo de juego original del Olympic por medio de un sermón
histórico que dio el Rev. Dr. Garrison, en 1880, el
cincuentenario de la parroquia episcopal de St. Paul.)
La primera vez que el club Olympic juega
pelota, de la cual hoy tengamos certeza fue el Cuatro de Julio
de 1831; “town ball” deriva su nombre del juego comunal que se
practicaba en los días festivos. Para aquel primer juego, según
Pverelly, “no había más que cuatro jugadores, y el juego fue
‘Cat Ball,’ o lo que es llamado en algunas partes de Nueva
Inglaterra, ‘Two Old Cat.’ Los jugadores, que eran mayores de 25
años, les instruyeron a sus amigos más jóvenes sobre los
placeres y las ventajas que se encontrarían al reanudar los
juegos de su infancia, y los invitaron a unirse y poder reunir
un número de jugadores lo suficientemente grande para un juego
de Town Ball.”
El Olympic Club se formó en 1833 con la
unión del grupo “Cuatro de Julio” de Philadelphia con una
asociación que había estado jugando pelota en Camden desde la
primavera de 1831. A pesar de que la constitución de 1838
declara en su portada que el club fue instituido el 7 de
Diciembre de 1837,” el librito de 1866 asegura, también en su
portada, “El Olympic Ball Club de Philadelphia, Instituido
1833.” La fecha más antigua es respaldada por la versión de
Peverelly y por la bien documentada celebración del cincuenta
aniversario del club celebrado en 1883. En algún punto entre
mediados y finales de los 1840s el Olympics absorbió a los
miembros de una tercera asociación, y posteriormente, se
fusionaron con un cuarto club, que constaba principalmente de
graduados de la escuela Philadelphia Central High School.
Aquí
hay más de lo que Peverelly registró sobre el génesis del club
Olympic:
Tan grande era el prejuicio
del público hacia el juego en ese tiempo, que los jugadores eran
frecuentemente reprobados y censurados por sus amigos al
degradarse a sí mismos en una diversión tan infantil, y este
prejuicio prevaleció de manera amplia por muchos años. Su
existencia es mostrada por el hecho de que muy pocas personas se
unían al juego, pero también por el largo periodo de tiempo
transcurrido antes de que llegara a formarse un número
considerable de clubes de pelota formados en Philadelphia, o en
cualquier otra ciudad vecina.
Su primera
Asociación no tuvo una constitución o estatutos, o miembros
electos, pero la ausencia de estas formalidades no se sentía, y
no era desventaja, porque no había disputas entre los jugadores,
que siemrpe encontraron en los principios del buen hacer y la
caballerosidad reglas suficientes para conducirse, y en lo que
la asociación de amigos llamaba “el peso de la reunión,” una
autoridad suficiente para resistirse ante alguna inclinación de
romper el orden
Camden era
entonces una villa muy pequeña, comparativamente poco
vacacionada por los habitantes de Philadelphia con las vías de
comunicación a la ciudad siendo limitadas, lentas e imperfectas,
consistiendo principalmente de 2 o 3 pequeños barcos
transbordadores o feries, que dejaban el muelle en el lado norte
de Market Street en intervalos de media hora y ocupaban 15
minutos para cruzar el río.
El campo en
el cual el juego comenzó y continuó por varios años era común y
abierto a la calle que lo bordeaba: no se pagaba renta por él,
ni se requería permiso para usarlo. Los jugadores fabricaron sus
propios bates y pelotas, y las mantenían en uno de los jardines
públicos de Market Street, cuyo guardián les enviaba un tanque
de agua con hielo al campo, y cuando el juego terminaba, cerca
del atardecer, proveía a los peloteros en su jardín de un tazón
de limonada, etc., a una tarifa muy moderada.
La otra
Asociación, que primero asumió el nombre del Olympic Ball Club,
estaba originalmente formada con el propósito de jugar Town Ball
en el 4 de julio. Se reunían ocasionalmente en otras fechas con
previa cita, pero no tuvieron días regulares ni un campo
establecido por varios años. Dos o tres miembros de este club
comenzaron jugando regularmente en Camden con el grupo
primeramente nombrado, y después de un tiempo indujeron a todos
los miembros del Olympic Club para que fueran a Camden
regularmente los Miércoles y a jugar en el campo que era ocupado
los Sábados por el otro grupo.
Un juego
entre ambos grupos fue propuesto y jugado antes de su fusión, y
se cree que este fue el primero juego celebrado entre dos clubes
o asociaciones de peloteros en Pennsylvania.
Ninguún
registro de este juego se ha preservado, pero tuvo el efecto de
que ambos grupos se conocieran y se familiarizaran, lo que
pronto los llevaría a fusionarse en un solo club.”
Horace S. Fogel, en una historia publicada
en dos partes en el periódico Philadelphia Daily Evening
Telegraph, de Marzo 25 y 26 de 1908, que estaba basada en su
mayoría en la historia del club incluida en su Constitución de
1866, continuó con la crónica:
Los
Olympics invitaron al otro grupo a jugar con ellos el miércoles,
y estos últimos, a su vez, invitaron a los Olympics a unírseles
los Sábados.
Los
Olympics tenían una constitución escrita antes de la fusión.
Poca o nula atención, sin embargo, se le prestaba y cayó en
desuso. Estaba firmada por algunos de los miembros originales de
Camden, pero su existencia era desconocida para la mayoría.
Los dos
grupos armonizaron perfectamente, y el juego continuó
practicándose dos veces por semana, los sábados y miércoles, en
el campo original, hasta que el crecimiento urbano y los nuevos
edificios (referencia a la iglesia de 1834 que aparece arriba)
hicieron necesaria la mudanza.
Se eligió
un campo en el lado norte de la calle Market, ligeramente arriba
de la casa de la corte de Camden. Era también un espacio abierto
de la comunidad y fue ocupado por el ahora consolidado Olympic
Ball Club, con el permiso de los dueños, hasta el año 1857,
cuando por primera vez un terreno fue procurado al otro lado del
río, en Pennsylvania.
En ese año, los Olympics ocuparon un Nuevo
campo en Camac Woods, en el barrio de la calle 12 y la avenida
Montgomery. Para 1860 el Olympic Ball Club votó para reemplazar
el venerable juego de town ball por la versión de Nueva York,
predominante en todas partes, excepto en Nueva Inglaterra, donde
el viejo juego de round ball se mantendría entre 5 y 10 años
más. A pesar de que los Olympics continuaron jugando el viejo
juego por otros dos años con aquellos clubes que así lo
prefirieran, la adopción de las reglas de la National
Association relegó a muchos de los miembros más viejos del club,
que renunciaron en masa. En 1864, el club rentó nuevos campos
entre las calles 25 y 27, y Master y Jefferson, compartiendo el
campo con los Athletics por algunas temporadas después de 1870.
Los Olympics dejaron de organizer juegos
contra otros clubes al año siguiente, peroc continuaron los
juegos intramuros en las tardes de Martes y Viernes de Marzo a
Noviembre. En 1878 la vieja casa del club fue demolida y los
Olympics se mudaron a Oakdale. Para 1883, el año del
semicentenario del club, sólo 6 miembros originales estaban con
vida, pero trece veteranos decidieron jugar un partido de 5
innings, contra 13 miembros actuales. Los veteranos perdieron 81
a 16, después de 5 innings, cuando todos decidieron irse al
hotel adjunto al campo para una merienda al viejo estilo. El
periódico The Police Gazette reportó sobre las
festividades el 20 de Octubre de 1883. Nótese el uso de la
palabra baseball en todo el texto.
El Olympic
baseball club de Philadelphia, la más Antigua organización de
béisbol en America, celebró el cincuenta aniversario de su
organización el 4 de julio en Philadelphia. Entre los viejos
veteranos del club estaban Robert Lindsay, de 83 años, Col.
Peter C. Ellmaker, Kira Wells, Robert P. McCullogh, William Hart
Carr y Joseph Most. Hay un gran número de jugadores más jóvenes
que se han integrado durante los últimos 50 años, que
continuarán manteniendo el béisbol con vida y floreciente entre
sus miembros, especialmente porque el Olympic ha tenido entre
sus miembros a algunos de los más sólidos ciudadanos de
Philadelphia. Los miembros más viejos del club jugaron al
béisbol cuando estaba en su infancia extrema, en aquellos viejos
buenos tiempos en que los jugadores tenían que confeccionar sus
propios bates y pelotas, y el corredor era puesto out
golpeándolo con la pelota. En esos años, cinco postes eran
acomodados en el campo, y el bateador tenía que completar un
circuito alrededor de estos postes para que una carrera fuera
anotada.
Copyright
2007 by John
Thorn
Agradezco a John Thorn su gentil
autorización para publicar este ensayo que también fue publicado
en el catálogo de la casa de subastas Robert Edward Auctions en
2007.
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John Thorn es uno de los investigadores más importantes
en la historia del beisbol. En 2004 encontró documentación
que probaba la práctica del juego en el poblado de
Pittsfield, Massachussets, en 1791 en un hallazgo que
revolucionó la historia de los orígenes del beisbol. Ha
escrito, co-escrito o editado más de 20 libros, entre los
que se incluyen The Hidden Game of Baseball, Total
Baseball, y The Armchair Book of Baseball.
Miembro de la Society for American Baseball Research (SABR),
recibió en 2006 el premio Bob Davids, máximo galardón
que otorga esta institución por sus contribuciones a la
historia del beisbol.
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